Por Daniel Fajardo

Pensar en qué fue primero si el huevo o la gallina aplica para el discernimiento de tratar de entender quién manipula a la opinión pública en nuestra sociedad, ¿los medios son los que nos manipulan o somos los ciudadanos los que usamos los medios para engañarnos?
 

Rompiendo paradigmas

 
Existe un gran desconocimiento acerca de lo que en realidad representa el cuarto poder el cual entendemos como el poder de la opinión pública y no como la mayoría atribuye a la prensa o medios de comunicación, es verdad este pensamiento tiene de cierta manera un toque de realidad ya que los contenidos de un medio de comunicación si pueden influenciar a un grupo de personas pero estas personas deben tener una predisposición para ser influenciados.
Es en esa predisposición que ciertos temas logran tener éxito vs. otros que pese a tener mayor relevancia no llegan a tener tanta fuerza de convocatoria, lo vimos con el caso “Piojo” Herrera, su despido por 3 días acaparó pácticamente todas las portadas de los principales diarios del país, a la par, el dólar alcanzaba una cifra histórica llegando casi a los 17 pesos, ambas notas tuvieron su oportunidad, ambas llegaron siendo una mención pero una, (a mi parecer la más ridícula) tuvo mayor relevancia, todos los diarios, charlas de café, programas televisivos y más hablaron de Miguel Herrera porque la gente decidió que quería informarse y opinar sobre el despido del ahora ex DT de la selección mexicana de fútbol.
Ningún medio puede imponerte una nota sin esta predisposición, los medios son canales y son el reflejo de los temas que circulan en la sociedad, y que por esta existencia pertenecen al campo de la opinión pública, un medio puede sí, influenciar para que una opinión pública tome mayor fuerza o no, somos coléricos y nos pueden incluso manipular pero, el punto aquí es que el medio puede influenciar e inclusive manipular cuando el tema llega a los dominios de lo público por decisión del lector, televidente o radioescucha, éste tuvo que hablar del tema para que en el canal pueda diseñarse y dirigirse para un objetivo definido.

El interés social como elemento regulador

El caso Miguel “Piojo” Herrera es un claro ejemplo, la sociedad se interesó por el tema y éste llegó a los medios, estos mediante diversos formatos, motivaron el interés que las personas ya tenían sobre el tema y potencializó los sentimientos de los diversos grupos sociales a fin de llegar a marcar una tendencia.
Sociedad y Medios, Opinión Pública y Cuarto poder, son dos variables simbióticas, viven juntas y se necesitan, ambas pueden generarse bajo principios éticos o bien manipuladores pero no hay que confunirnos, la opinión pública es responsabilidad de las audiencias quienes permiten que estos temas lleguen a los medios de comunicación, una vez allí, los medios se encargan de inhibir o fortalecer las tendencias acerca de un tema debido al interés permanente que la sociedad tiene sobre un tema porque en el momento que a los receptores el asunto les deja de interesar, no hay poder que haga que un medio pueda mantener en su horario estelar o dedicar una cobertura para sostener un tema que a nadie le interesa escuchar.
Si en realidad los medios tuvieran ese poder, ¿por qué no funciona con temas sociales, de desarrollo o medio ambiente?, ¿qué esperan los medios para poner en circulación estos temas si en realidad tienen la facultad de ser llamados el cuarto poder?
La respuesta es simple, quien decide es la sociedad.